13.02.2017

Entrevista a Pablo Macho, fundador junto a Ivet Zamora, de la Cía. de Teatro Laura

El 16 de Abril de 2016 la Compañía Laura estrenó “La Trinxera” en els Lluïsos de Gràcia. Fue una de las tres compañías -jóvenes y emergentes- elegidas entre cincuenta propuestas para, tras su residencia teatral, presentar su trabajo. El director artístico de la La Perla 29, Oriol Broggi, les acompañó sin ejercer su “Leadership” de la escena teatral catalana sino que más bien fue testigo de la creación de una obra inédita y de temática social, de acuerdo además a la programación propuesta por els Lluïsos.

La Trinxera es una obra de Teatro de la Cia. Laura, escrita y dirigida por Pablo Macho e Ivet Zamora. Se representó en Barcelona en la Nau Ivanow, el Teatro del Raval y en la Sala Sandaru en Septiembre y Octubre de 2016. Así la presentan:

“Liz, Cata y Adela son tres amigas que comparten piso. A través de ellas y de sus parejas Borja y Patri descubrirás las costumbres, las preocupaciones y los miedos de una generación.

La generación de estos personajes ve su futuro como un campo de batalla desconocido. Su guerra es un cúmulo de titulares de prensa. Viven en un piso hermético, una trinchera que intenta abrirse en tiempos de claustrofobia. Sueños de grandeza que se quedan pequeños.

Relaciones complicadas y realidades duras, conversaciones absurdas y amores incomprendidos. Y es que, en tiempos de guerra, cualquier agujero es una trinchera”.

Pablo Macho aceptó nuestra invitación para hablar sobre su Compañía y la obra ideada y escrita junto con Ivet Zamora, “La Trinxera”. Advertiros que Pablo habló “a cara descubierta”, sin atrincherarse como los jóvenes de su obra, asociando con la facilidad pasmosa de aquel que se ha formado con el método Stanislavski pero también con su deseo decidido que no tiene que ver con métodos, lecturas o técnicas teatrales sino con la creación artística.

¿Qué Teatro hace la Compañía Laura? ¿Dónde os inspiráis?.

La Compañía Laura la creamos Ivet Zamora y yo, que éramos pareja antes y, desde que empezamos, teníamos ganas de hacer algo. La primera compañía de la que formé parte -antes de fundar la Compañía Laura-, se llamó els “Malnascuts”, una plataforma que crearon unos veinteañeros en la Sala Beckett donde reunían un conjunto de jóvenes, sin que ellos se conocieran. Tú envías tu propuesta como dramaturgo, como director, como actor o lo que sea y escogían a algunos y, esa gente, sin conocerse de nada tiene que crear una obra
de Teatro en aproximadamente cuatro meses.

Yo empecé así, o sea mi primera experiencia más cercana a lo profesional, fue esa. Yo antes había hecho teatro amateur, teatro en el colegio y estaba en la Nancy Tuñon1 pero nunca había estado en una sala profesional. Entonces yo ya parto de la base de creación colectiva, además, a la vez, en esta creación colectiva yo era el dramaturgo y lo que hicimos, en realidad, fue partir de textos míos, poemas y cosas así y, a partir de ahí, crear todo un universo poético, simbólico, metafórico, bueno, uno cosa así pero siempre desde lo juvenil, desde la energía joven de “vamos a liarla”. Además era la primera obra de esta compañía joven e invadimos la Beckett, la llenamos de plásticos … bueno, fue una locura. Entonces, viniendo de ese espíritu, la compañía Laura tiene esa filosofía de creación colectiva, los actores tienen voz en el texto también … “este monólogo no lo veo aquí, esta escena la veo demasiado lenta”… e incluso “yo la quitaría”… todo el mundo tiene voz a la hora dirigir la obra. Obviamente luego la decisión definitiva la tomamos Ivet y yo pero siempre hay un consenso.

El Teatro que hacemos es un Teatro Social de alguna manera pero siempre desde nuestro punto de vista. De hecho, cuando escribimos “La Trinxera” yo tenía miedo de que la gente dijera “son chavales de 20 años intentando hablar de temas políticos”, yo tenía miedo de que nos tomaran por demasiado ambiciosos, en plan “¿Qué nos intentan decir?” Pero realmente no es una obra ni que adoctrine ni que dé ninguna conclusión.

¿Cómo surge la idea de la obra “La Trinxera”?

La idea surge de eso, del “yo quiero hablar de mis inquietudes”, es un teatro social que en realidad viene de uno mismo y esto nace mucho de mi vertiente poética que tiene que ver con que la mejor manera de hablar a todo el mundo es desde uno mismo. No tanto hablar al mundo desde el mundo sino “os voy a contar lo que yo creo, lo que yo siento”. Curiosamente, cuanto más profundo cavas en ti, más profundo llegas a los demás. En el Teatro esto a veces no se hace y creo que se trata de eso, de escribir Teatro desde lo más profundo de uno y actuar también desde lo más profundo de uno.

Sí pero hay una codirección con Ivet Zamora, ¿Cómo se da este encuentro en “La Trinxera”?

La compañía Laura surge después, una vez surgida la idea de “Trinxera”. El nombre de la compañía, lo pensamos Ivet y yo. Nos apetecía un nombre de mujer, un nombre propio… y Laura es la musa de Petrarca, los poetas premiados antiguamente eran “laureados”, tiene toda una connotación una poética y encima en catalán surge la homofonía de “l’aura”, el aura.

Ivet, inicialmente, únicamente iba a interpretar. Al principio, tuve una idea de tres compañeras de piso y empecé a escribir escenas, era un rollo entre “jet lag”5 y Friends pero desde un punto de vista más profundo y poético aunque sin dejar ese punto de escenas de “estar por casa”.

Con el tiempo le propuse a Ivet que escribiera y dirigiera conmigo. Y la idea partió de estas tres compañeras de piso, tres vías, tres posiciones posibles de los jóvenes: una persona que piensa mucho pero que no lo muestra, una persona que no llega a pensar y simplemente sigue el camino que está previsto y una persona que se niega a pensar y encima se encierra.

Sí y, en ese piso, las tres comparten sus historias personales y, como telón de fondo, está el novio de una chica y la novia de otra, ¿Quién es cada uno de ellos?

Adela, que es el personaje que interpreta Ivet, es, a grandes trazos, una versión caricaturizada de mí en mujer. Es un Pablo llevado al extremo de… “escribo y me encierro en mi casa y no salgo y, cuando salgo, voy a mi bola”, es como una caricatura de mí, con todas mis paranoias mentales. “Ninguna carrera me llena, no sé a qué dedicarme, tengo mucho que decir pero no sé a quién…”

Liz es una chica que viene de familia bien y vive un poco encerrada en sí misma y en los ordenadores, bueno es una chica a la que le gusta mucho Internet y las nuevas tecnologías y a pesar de tener un poco de discurso político a la hora de hablar de Anonymous, es una chica muy pendiente de las redes sociales y, además, su relación con Patri es completamente de sumisión y de aceptar que ella nunca va a mandar por encima de los demás.

Luego, Cata, esto no sale en la obra pero ella es hija de carniceros de un barrio humilde y, a través, del esfuerzo…. es una pijita “construida”, sus padres se han esforzado en darle una buena educación y ella se ha construido toda una identidad.

Intentamos buscar una pija pero que, en un momento dado, fuera también un poco basta. Cata es esa joven que acepta las condiciones del sistema y simplemente su objetivo es trepar; es decir, “acepto como funciona el sistema, intentar cambiarlo es perder el tiempo y sigo el camino establecido y ya está hasta que… llega el objetivo que es vivir bien, vivir cómodo, aceptar el establishement y no pretender hacer nada más”

Luego, Patri, es la hermana de Adela y la pareja de Liz. Es la practicidad en persona. De hecho, esto no sale pero yo creo que debería salir, a ti te haría gracia… Es una tía que ha estudiado Psicología pero no tanto por curiosidad ni por inquietudes propias, sino simplemente porque vio que el ser humano se está volviendo esquizofrénico y que los psi van a tener mucho trabajo. Ella lo analizó así. Si quiero tener trabajo asegurado en el futuro, me hago psicoanalista, el mundo se está volviendo loco.

¡Pero ella tiene que arreglarse bastante!

Sí este es el tema, la que más loca está a priori.. es la que estudia Psicología. Esta es Patri, con problemas emocionales porque ni cava mucho en ella misma, no se hace muchas preguntas, ni tampoco procura entender a los demás… o sea es muy fría, es, como decirlo, es coja emocionalmente, le cuesta, nadie le ha enseñando a escucharse, ni a escuchar a los demás más allá de lo superficial o de incluso escuchar desde el cómo está alguien físicamente, todo lo contrario a Borja.

Borja, que es mi personaje, no necesita hablar con nadie, lo ve todo, o sea es un personaje que no existe en realidad, es una idealización del super-hombre de Nietzsche, que en realidad es un niño, que no ha aprendido nada, que lo que hace es observar el mundo y ser. Y Borja es eso, un niño, un niño que tiene 20 y pocos años, un chaval que no se preocupa ni por la apariencia ni por … simplemente está en el momento, se preocupa por los olores, le gusta hacer fotos, por ejemplo, el monólogo que él hace sobre la fotografía que escribió Ivet es precioso…” capturar un momento y meterlo en el congelador para que no se estropee”. Bueno, estos son los cinco personajes.

Trinchera es un significante que remite a la guerra y hay un momento en la obra a la que os referís a la guerra. ¿Cómo lo viven los jóvenes que dan vida a “La Trinxera”?

Adela que es el personaje que más se agobia con estas noticias, que es el personaje que investiga y que quiere saber más sobre el conflicto, en realidad, lo único que consigue es… volverse loca, tener ganas de suicidarse prácticamente, cada personaje tiene una manera de posicionarse delante de la guerra pero la obra muestra en sí una parte de mi generación bastante escapista desde puntos distintos … ninguno de los personajes dice “voy a ir ahí”.

Entre otras cosas porque tampoco se sabe dónde está la guerra. Hay un momento en la obra que los personajes declaman titulares de prensa de actos bélicos pero no hay relación entre ellos.

Sí podían estar aquí… En la obra se habla de los refugiados pero ninguno de los cinco dice sí voy a ir a un campo. Adela se informa mucho y quiere saber mucho sobre como está funcionando la actualidad pero “me quedo en casa y, si salgo a la casa, no le digo a nadie lo que he aprendido y escribo y no se lo digo a nadie”.

La Trinchera es también un lugar donde uno se protege pero también sirve para atacar.

Claro, pero este es el tema, en La Trinxera se muestra eso, que no nos hemos dado cuenta… los jóvenes estamos en una trinchera … y lo tenemos todo: la energía, las ganas, la ilusión, un joven en realidad está en una trinchera y lo único que tiene que hacer es salir y decir a los que ya están arriba “yo no quiero esto” y salir, decir basta.

Hablo desde luego desde mí, no he hecho ningún estudio sociológico del tema, pero creo que inconscientemente los jóvenes de hoy en día tenemos una sensación de que el mundo se acaba “cuando yo tenga 30 años el mundo no será como es ahora”. Tenemos esa sensación, escribí un poema en relación a esto, esa promesa de que estamos ante un cambio inminente, de que llegará una revolución pero no queremos hacernos la pregunta de ¿quién la va a hacer si no la estamos haciendo nosotros? Ese es el problema de occidente, sabemos que estamos ante un cambio, pero lo vemos casi como algo ajeno, “ya tomará otro las riendas, y si algo no me gusta, ya me quejaré”.

Hay un hombre entre cuatro mujeres, ¿qué representa este hombre entre tanta mujer?

Sí, puede parecer una apuesta de discurso, pero realmente ha sido casualidad, de hecho en este proyecto todas son chicas menos yo, incluidas las dos escenógrafas… Y respecto a los personajes dio la casualidad que pensando en ellos salieron cuatro chicas y un solo chico, no es que haya una decisión consciente en el sentido de “queremos que todas sean chicas menos este en concreto que queremos que sea chico” … pero sí que analizándolo un poco … es curioso que precisamente en una obra en que también se habla del maltrato, el único hombre que sale sea tan manso, tan tranquilo, tan comprensivo no?, tan poco varonil en el sentido más negativo de la palabra. Borja es todo lo contrario al macho alfa, es un niño, un chaval que dice que sí a todo.

¿Y no hay un momento en que pensasteis que Borja se rebelara contra su propia condición?

Había un momento, que lo quitamos porque se alargaba mucho y bajaba un poco el ritmo de la obra, donde cenaban los cinco y Liz se llevaba a la cocina unos platos con restos de comida y Borja de repente se ponía muy triste y… “qué te pasa?”, le preguntan, “te ha sentado mal la cena?” “No, no, solo estoy muy triste” y lo decía desde la sinceridad de … “estáis tirando comida a la basura” y siempre desde la ingenuidad de Borja : “si vosotros habéis escogido poneros esta comida en el plato ¿por qué no la habéis terminado?”

“Si la has escogido tú podías haberte puesto menos comida”… es el único momento en que Borja emite una queja respecto a lo que hacen las demás … sí que queremos que la obra siga avanzando y transformándose, y que Borja a lo mejor dé un giro en algún momento …

Sí la obra se juega entre mujeres…

Sí, es muy lorquiana, prácticamente todo pasa entre mujeres y el único hombre que hay, hace poco. En este caso, no sé, no nos lo planteamos demasiado. De hecho, la actriz que hizo de Cata en Lluïsos tiene que dejar el proyecto porque tiene otra obra y le coincide por fechas con las funciones en la Nau Ivanow, y yo incluso me planteaba que Cata fuese un chico… o sea yo creo que es una obra que permite que los personajes no tengan un sexo en concreto. Borja podría ser una chica. Adela, podría ser un chico. Podrían ser cinco chicas o cinco chicos perfectamente. Y además yo apuesto por eso. La anterior obra que escribí con els Malnascuts2, Esquerdes3, que también la hicimos en la Nau Ivanow4, hubo un día en que una actriz se puso enferma y tuvo que substituirle el ayudante de dirección y entonces en lugar de ser una pareja de chico y chica se convirtió en una pareja gay y sorprendentemente fue el día en que más funcionó la escena. Además, en esa obra, había dos parejas heterosexuales y de repente hubo una pareja heterosexual y una homosexual. Ahora ya tenemos a otra chica, Emma, y estamos encantados con ella, y con que la obra siga siendo una obra de mujeres, pero si a Cata la convirtiéramos en chico sería una obra de dos parejas homosexuales y a mí me encantaría.

De hecho, sería traer la teoría queer a la Trinxera. No sería tan importante la diferencia sexual, no importaría tanto la cuestión de género.

Sí, no hay diferencia de hecho. Obviamente claro si la hay a nivel biológico y de muchas maneras… pero un personaje teatral no tiene por qué tener una identidad sexual. Me refiero a un texto moderno. Medea, por ejemplo, es muy complicado que sea un hombre. Ahora que vengo de hacer de Jasón en una adaptación de Medea, yo no me imagino a Medea siendo un hombre, a un actor interpretando el personaje de Medea, por supuesto, pero el drama que vive Medea es muy femenino, está profundamente ligado al útero. Supongo que los textos modernos sí permiten esa ambigüedad de género porque tratan temas igual de universales pero más metafísicos.

La Trinxera reflexiona sobre diferentes guerras. Una de ellas, la guerra en el amor. ¿Qué les pasa a Liz y Patri?

Es una relación profundamente tóxica. En la que una asume el mando y la otra asume ser la víctima y aceptar siempre lo que decide la otra. Patri es la que decide, Liz acata.

Hay un momento que Liz cambia.

Liz, en un momento dado, ve que ha llegado al límite, que ya no puede seguir estando triste todo el rato, teniendo miedo todo el rato y entonces el final de la obra tiene varias lecturas para esta pareja.

La lectura de que realmente Liz ha tomado la iniciativa y “si seguimos juntas es desde una igualdad”, “yo te puedo decir lo que pienso” y “tú me puedes decir lo que piensas” sin que a mí me duela. Porque ese es otro tema, Liz no solo no se atreve a decirle a Patri lo que piensa, sino que tiene miedo de saber lo que piensa Patri, porque tiene miedo de que le duela. Entonces hay tres posibles desenlaces: “he llegado hasta aquí”, se acabó, “he llegado al límite y quiero equilibrar la balanza” o, una resolución más pesimista, “he llegado hasta aquí pero veo que, aún habiendo llegado al límite sin ti no puedo, tampoco”.

A mí lo que me sorprende mucho de nuestra generación es que hay muchas parejas, muchísimas parejas … una generación que, por otro lado, en teoría, está super-liberada, cada vez está más respetada la bisexualidad, la libertad sexual de poder tener relaciones sexuales con mucha gente y que nadie te diga nada … en principio somos la generación que no juzga eso.

Sí, el amor fluido de Bauman

Sí, tengo un amigo que está estudiando sociología y le encanta… Y sí, incluso, con toda esta libertad, nos ponemos en estas relaciones súper-cerradas, creamos una dependencia emocional increíble. O sea yo no veo en mis padres esa dependencia, por ejemplo, ni en vuestra generación, cuando hablo con mis tíos o con gente de vuestra edad es como que habláis del amor desde un punto de vista muy tranquilo, no sé, habláis de cuando vosotros teníais nuestra edad, la gente hacía pero no sé, no había una sensación de posesión y ahora precisamente cuanto más se ha liberado el sexo…

O sea cuanto más libertad sexual, más mortificación.

Si eso es, veo demasiadas parejas y encima no parejas felices sino tristes, que parece que tengan 60 años y lleven toda la vida odiándose, y tienen mi edad … es absurdo y la relación entre Patri y Liz es eso “no nos soportamos y, aún así, seguimos juntas”.

O cuando no se está en la pareja, se vive libertad …

Supongo que esta libertad está mal entendida a veces y da vértigo. El tema es que no hay término medio, tenemos una tendencia hablando así bastamente: “o follo mucho y no me enamoro de nadie” o “me enamoro de una persona locamente y no puedo ver a otra persona que no sea ella”. No hay término medio. El problema es la obsesión. No te obsesiones ni por el acto sexual, ni por la idea del “amor de tu vida”. Como dice mi amigo David López “que fluya”.

¿Entonces Liz se da cuenta de esto y puede salir al final de su trinchera?

Exacto … el problema es que Patri es muy inteligente. Y manipuladora … cuando Patri se da cuenta de que Liz está a punto de salir de la Trinchera lo que hace Patri es adelantarse “ah, yo no quiero que estemos así de mal, si quieres lo dejamos”. Y qué pasa, que esto crea en Liz un miedo, cuando Liz estaba tomando la iniciativa de “esto cambia o se acaba”, antes de que termine su reflexión, Patri se adelanta y le dice, no, “espera, espera, si no estás bien, me voy, de verdad”. Y Liz entonces dice “no, espera, esta vez funcionará”. Y así acaba, no se sabe… pero qué ocurre, que en la siguiente escena Cata dice que hay lomo para cenar y Patri, que es vegetariana, se enfada con Liz y vuelven a discutir otra vez.

O sea que no han acabado, Liz ha comprendido pero no concluye.

Y este es el círculo vicioso en el que se encuentra nuestra generación, “me doy cuenta de las cosas, me llega información, me doy cuenta de que el sistema nos tiene controlados, me doy cuenta de que la guerra está allí pero… no doy el paso porque estoy cómodo”.

¿Y el Teatro Social, en tu caso, no es una manera de denunciar, de dar un paso?

Ojalá. Aunque eso no quita que siga siendo un cobarde, sigo siendo un joven español de 22 años que no se ha ido de casa de sus padres por ejemplo, que vive de lo poco que gana y de lo que le dan sus padres. Sí, hago Teatro Social y digo lo que pienso y escribo poesía, que no es lo “normal” … pero aún así tampoco soy tan distinto al típico chaval que sale de Económicas y reparte cafés en su oficina de prácticas, no soy tan distinto a eso, creo. O sea, es lo mismo, pero en otro ámbito.

Sí, todo el mundo desea…

Sí que es verdad que, dentro de mi movida, que es el Teatro, intento hacer algo propio. Y no solo trabajar para otros.

Vamos ahora si te parece, por último, al monólogo de Adela. Lo escuché como un canto a la desesperanza, al desgarro: los libros ya no consiguen taponar la angustia en Adela.

Sí bueno hay dos monólogos, al que te refieres supongo es al de “habitáculos”: el que empieza “casa de mamá, casa de papá” y habla de esta necesidad occidental de tenerlo todo bien guardado, mi dinero en mi banco, en mi casa mis cosas, cada cosa en su sitio y todo bien encerrado, que mi puerta esté blindada, por si acaso, que no entre nadie a robarme y eso llevado al límite. Todo está en fascículos, cuando naces ya estás en una cuna de ciertas medidas, y todos los niños están en esa cuna de esas medidas y, cuando llegas a casa tus padres ya te tienen preparada una cuna … o sea ya sabes cómo va terminar tu vida.

Y también habla de la necesidad de tener unas llaves en el bolsillo, la gran diferencia entre un nómada y un sedentario son las llaves, saber que tus manos tienen el poder de entrar en un sitio, entonces realmente la gracia de esta monólogo es la enumeración constante, hacer el recorrido de una vida a través de los lugares donde se va encerrando, como unas cajas chinas: “cada vez estoy más encerrado”.

Después la enumeración de las llaves, porque tenemos llaves para todo. El otro día vi un anuncio de bluespace, esas naves industriales con miles de millones de almacenes, que dice “cuanto más vives, más cosas tienes para guardar”, o algo por el estilo. Qué mentiras nos dicen realmente… Realmente cuanto más cosas tienes más esclavo eres … de ti mismo.

Luego el otro monólogo es el de “demostrar”, habla del narcisismo máximo, estamos en una hipertrofia del yo, como dice un profesor mío de la universidad, los selfies, los Facebook… Es un monólogo curioso porque habla desde un punto de vista muy filosófico por una parte y, por otra, muy poético, pero todo con palabras muy clave, como cuando dice “nos obsesionamos con alimentar una biografía que no leerá nadie”, que realmente la palabra que se usa en FaceBook es “mi biografía”, todos nos tomamos por futuros hitos de la Historia. Este monólogo para mí es uno de los grandes “qué” de la obra.

De hecho esta misma obra reflexiona sobre eso “yo demuestro que me doy cuenta de que hay una guerra” y “demuestro que me doy cuenta de que las cosas van mal” y “demuestro que” y “quiero que la gente sepa en FaceBook que he ido a esta manifestación” y “quiero que la gente sepa que SÉ” pero en el fondo “yo no hago nada”. “Sólo quiero que la gente sepa”. Y es un círculo vicioso. Porque al final nadie escucha nada sobre el otro. Es una conversación de besugos.

Estamos en una generación que sabe, que sabe muchas cosas, vamos de que somos muy cultos, de que leemos mucho, de que hablamos de grandes temas pero nadie se mueve prácticamente, estamos muy en la teoría.

El monólogo de “demostrar” es un poco eso, la obsesión de los jóvenes por demostrar que saben, que son, o demostrar que hacen pero sin realmente hacer nada. La última frase de ese monólogo es “no soy lo que vivo, sino lo que demuestro que vivo”. Vivimos de cara al escaparate.

¿Qué planes futuros para la Compañía Laura?

La temporada que viene nos apetece mover bastante “la Trinxera”. Tenemos funciones ahora del 22 al 25 de septiembre en la Nau Ivanow. Estaremos en la Mostra de Teatre de Barcelona el 12 de octubre, que se hace en el Teatro del Raval. Y también tenemos programada una función el 4 de noviembre en la Sala Sandaru, cerca del Arco de Triunfo. Queremos que “la Trinxera” llegue muy lejos, nos encantaría hacer temporada en Madrid.

Muchas gracias Pablo. ¡Nos vemos en el Teatro!

Helena Valldeperes

NOTAS

1. Estudio Nancy Tuñon , escuela de Teatro ubicada en Barcelona, con 40 años de trayectoria.
2. “Malnascuts”, primer grupo teatral de Pablo Macho creado en la Sala Beckett de Barcelona
3. “Esquerdes”, primera obra del grupo Malnascuts.
4. Nau Ivanow, plataforma de proyectos artísticos especialmente ideada para jóvenes creadores.
5. Jet Lag, comedia de situación catalana ideada por la compañía T de Teatre y Cesc Gay.

Compartir en
Facebook, Twiter