20.06.2019

La batalla del Autismo

A partir de que en el 2002 el autismo fuera declarado ‘Gran causa Nacional’ por el gobierno francés, los métodos para el tratamiento del espectro autista adquieren una dimensión política y social. Eric Laurent, en “La batalla del autismo. De la clínica a la política” analiza los detalles del debate mediático que se desataron a partir de las decisiones políticas tomadas. Laurent despliega pormenorizadamente los vaivenes de estas políticas, sus bases y consecuencias. Al partir de supuestos científicos cifrables pretenden desautorizar al saber clínico no maleable al cifrado y, con ello, al tratamiento psicoanalítico.

La cifra se torna fetiche para un saber supuestamente científico. Se destituye el saber clínico en pro de burocracias sanitarias basadas en el cálculo. Para los casos no asimilables a esa estandarización, se autorizan los ‘acuerdos entre expertos’, que eliminan los casos clínicos seguidos durante años por tratarse de ‘intervenciones no consensuadas’.

Paralelamente surgen voces críticas que alertan de la manipulación de masas categoriales en las clasificaciones del DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders ) y que ponen en cuestión la ética de métodos cognitivos como ABA (Applied Behaviour Analysis). Las autoridades políticas ante esto, intentan dar un giro “integrador” en cuanto a tratamientos, pero falta por definir tal integración.

Así, las políticas sanitarias son fuente de un debate social en los medios. Y es allí donde se comienza a cuestionar la ética de las reeducaciones ABA, “la mala conducta de los conductistas”, por avalar sus éxitos en métodos basados en premios y castigos que pasan por alto el consentimiento del sujeto autista.

El psicoanálisis, a lo largo de todo este debate, defiende una ética para el sujeto, acompañando al autista en sus construcciones ante un mundo que se le presenta hostil, defendiendo un tratamiento en pro de un saber individual, no reducible a la repetición de conductas normalizadas. En el próximo post hablaremos sobre la vertiente clínica de este debate.

Cristina Andrés 

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