05.03.2021

Enganchados al "like"

En los ochenta el gran enganche era a las drogas, en especial a la heroína, la huida máxima, el Nirvana instantáneo, un plácido a solas. En los noventa fue el éxtasis, menos mortal, el que atrajo la huida. Actualmente, el consumo de drogas, aunque ya no se hable casi en los medios, sigue afectando a un porcentaje considerable de la población. Y en estos números, incluimos la prescripción sobredimensionada de psicofármacos.

Hoy, si hiciéramos una encuesta, sobre ejemplos de estar enganchado,  la respuesta más habitual probablemente sería: enganche a las redes sociales ¿Es comparable a esos efectos de huida de las drogas?.

Hay algunas diferencias: las redes nos requieren estar sumamente activos, escogiendo relatos, preparando fotos, maquillando nuestra vida, y nos ligan a una respuesta social.  Quizá, más que nunca, vivimos en dos realidades simultáneas: la real y la digital. A veces se solapan,  a veces se distancian, tanto, que como en las ficciones más cinematográficas “cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia”.

¿De qué satisfacción se trata en lo digital? Algunos hablan de “ser la mejor versión de ti mismo”, otros defienden algunos retoques de photoshop, otros recrean escenarios que nunca tuvieron, otros intentan detener su vida en imágenes de esplendoroso pasado, los hay también que dan el salto hacia la falsificación íntegra.

Lo social se teje con representaciones, con relatos que tienen mayor o menor soporte visual. A lo largo de la historia, las representaciones culturales nos permiten ver los ideales de la época: valores, miedos, aspiraciones, criterios morales

Cualquier re-presentación de la realidad es precisamente una re-, una vuelta a, vuelta por segunda vez, vuelta sobre lo que se dio, sucedió, lo cual se presenta en otros términos. Freud decía que” la realidad es la realidad psíquica”, Lacan, que “la verdad tiene estructura de ficción” , Sabina canta que ”es mentira que más de cien mentiras no digan la verdad”

La realidad de los hechos siempre guarda una distancia con el ideal. Hoy, con la imagen del ideal, el ideal diseñado digitalmente, esa distancia se agudiza. La elaboración digital nos permite salir del contexto real, de lo corporal en su condición de receptáculo de placeres y malestares, hacia un ideal proyectado donde ocultar esas dificultades de la condición humana que el mercado se empeña en solucionar a través también de imágenes de referencia.

Pero no nos vamos a poner moralistas. No es éste el lugar dónde hablar de lo que está bien o lo que está mal, de lo más o lo menos conveniente. Lo que nos interesa es: ¿cuál es la naturaleza de la realidad digital, cuál es su función?

En un contexto tan trepidante, en una sociedad de consumo con anuncios zanahoria que nos invitan a la carrera, en esa velocidad sin pausa de aspiraciones asfixiantes… será que las redes nos proporcionan un pequeño oasis  donde imaginarnos en un lugar social reconocido, un descanso en esa meta que miramos impotentes en la distancia? Se produce cierta placidez en ese social virtual enmarcado de likes, un goce solitario también, un “descanso” que, paradójicamente tiende a la voracidad, que inicia otra carrera frenética, la acumulación de likes. ¿Dónde queda nuestra libertad en ese circuito?... será ése tema de otro post.

Cristina Andrés

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